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Job 9:21-35 Reina Valera Gómez (RVG)

21. Bien que yo fuese íntegro, no conocería mi alma: Despreciaría mi vida.

22. Una cosa resta que yo diga: Al perfecto y al impío Él los consume.

23. Si el azote mata de repente, se ríe del sufrimiento de los inocentes.

24. La tierra es entregada en manos de los impíos, y Él cubre el rostro de sus jueces. Si no es Él, ¿quién es? ¿Dónde está?

25. Mis días son más ligeros que un correo; Huyen, y no ven el bien.

26. Pasan cual naves veloces: Como el águila que se lanza sobre su presa.

27. Si digo: Olvidaré mi queja, dejaré mi triste semblante y me esforzaré;

28. entonces me turban todos mis dolores; sé que no me tendrás por inocente.

29. Si soy impío, ¿Para qué, pues, trabajaré en vano?

30. Aunque me lave con aguas de nieve, y limpie mis manos con la limpieza misma,

31. aún me hundirás en el hoyo, y mis propias vestiduras me abominarán.

32. Porque Él no es hombre igual que yo, para que yo le responda, y vengamos juntamente a juicio.

33. Ni hay entre nosotros árbitro, que ponga su mano sobre ambos.

34. Quite de sobre mí su vara, y su terror no me espante.

35. Entonces yo hablaría, y no le temería; mas no es así conmigo.

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