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Hechos 27:31-44 Nueva Versión Internacional (NVI)

31. Pero Pablo les advirtió al centurión y a los soldados: «Si ésos no se quedan en el barco, no podrán salvarse ustedes.»

32. Así que los soldados cortaron las amarras del bote salvavidas y lo dejaron caer al agua.

33. Estaba a punto de amanecer cuando Pablo animó a todos a tomar alimento: «Hoy hace ya catorce días que ustedes están con la vida en un hilo, y siguen sin probar bocado.

34. Les ruego que coman algo, pues lo necesitan para sobrevivir. Ninguno de ustedes perderá ni un solo cabello de la cabeza.»

35. Dicho esto, tomó pan y dio gracias a Dios delante de todos. Luego lo partió y comenzó a comer.

36. Todos se animaron y también comieron.

37. Éramos en total doscientas setenta y seis personas en el barco.

38. Una vez satisfechos, aligeraron el barco echando el trigo al mar.

39. Cuando amaneció, no reconocieron la tierra, pero vieron una bahía que tenía playa, donde decidieron encallar el barco a como diera lugar.

40. Cortaron las anclas y las dejaron caer en el mar, desatando a la vez las amarras de los timones. Luego izaron a favor del viento la vela de proa y se dirigieron a la playa.

41. Pero el barco fue a dar en un banco de arena y encalló. La proa se encajó en el fondo y quedó varada, mientras la popa se hacía pedazos al embate de las olas.

42. Los soldados pensaron matar a los presos para que ninguno escapara a nado.

43. Pero el centurión quería salvarle la vida a Pablo, y les impidió llevar a cabo el plan. Dio orden de que los que pudieran nadar saltaran primero por la borda para llegar a tierra,

44. y de que los demás salieran valiéndose de tablas o de restos del barco. De esta manera todos llegamos sanos y salvos a tierra.

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