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Génesis 32:12-29 Dios Habla Hoy con Deuterocanónicos Versión Española (DHHED)

12. Tú has dicho claramente que harás que me vaya bien, y que mis descendientes serán tan numerosos como los granitos de arena del mar, que no se pueden contar.”

13. Aquella noche Jacob durmió allí, y de lo que tenía a mano escogió regalos para su hermano Esaú:

14. doscientas cabras, veinte chivos, doscientas ovejas, veinte carneros,

15. treinta camellas recién paridas, con sus crías, cuarenta vacas, diez novillos, veinte asnas y diez asnos.

16. Luego entregó a sus siervos cada rebaño por separado, y les dijo:–Adelantaos, y guardad alguna distancia entre rebaño y rebaño.

17. Al primero que envió, le ordenó:–Cuando te encuentre mi hermano Esaú y te pregunte quién es tu amo, a dónde vas y de quién son los animales que llevas,

18. contéstale: ‘Es un regalo para ti, mi señor Esaú, de parte de Jacob, tu servidor. Por cierto, él mismo viene detrás de nosotros.’

19. También al segundo que envió, y al tercero, y a todos los que llevaban los rebaños, les dijo:–Cuando encontréis a Esaú, decidle lo mismo,

20. y decidle también: ‘Jacob, tu servidor, viene detrás de nosotros.’Porque Jacob pensaba: “Calmaré su enojo con los regalos que le envío por delante, y luego le veré personalmente. Tal vez de este modo me recibirá bien.”

21. Así pues, los regalos fueron delante, y él se quedó a pasar la noche en su campamento.

22. Jacob se levantó aquella misma noche, tomó a sus dos esposas, sus dos esclavas y sus once hijos, y los hizo cruzar el vado del río Jaboc,

23. junto con todo lo que tenía.

24. Cuando Jacob se quedó solo, un hombre luchó con él hasta el amanecer;

25. pero como el hombre vio que no podía vencer a Jacob, le golpeó en la coyuntura de la cadera, y esa parte se le dislocó a Jacob mientras luchaba.

26. Entonces el hombre le dijo:–Suéltame, porque ya está amaneciendo.–Si no me bendices, no te soltaré –contestó Jacob.

27. –¿Cómo te llamas? –preguntó aquel hombre.–Me llamo Jacob –respondió él.

28. Entonces el hombre le dijo:–Ya no te llamarás Jacob. Tu nombre será Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.

29. –Ahora dime cómo te llamas tú –preguntó Jacob.Pero el hombre contestó:–¿Para qué me preguntas mi nombre?Luego el hombre le bendijo allí mismo.

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